sábado, 5 de diciembre de 2015

DIA 21.SYDNEY-HOBART-BRUNEY ISLAND. (20 Noviembre 2015) By Adventure

(Inciso: Tengo que decir que ayer pasamos por un Post Office, para hacer todo tipo de averiguaciones a ver si podíamos saber escaseando nuestra referencia donde se encontraban mis maravillosas gafas y a ver si podían ser entregadas antes de las 5 de la tarde (que es el horario hasta el que reparten)….pero parece ser que la cosa iba a estar peliaguada…. Cuando llegamos a casa, le pregunté al conserje pero nada de nada….así que empecé a perder la esperanza, pero Dave (que es un encanto), me dijo que no me preocupara que él me las enviaba a Tasmania. El problema es que en Tasmania no íbamos a tener una dirección fija, porque cogíamos la caravana y empezábamos el tour….

Se me ocurrió que igual podía dar la dirección de la oficina donde recogíamos la caravana y así en un día o dos llamar a ver si habían llegado…)

El día nos recibió con un tráfico endemoniado, pero…¿No era Domingo? En Sydney eso da igual,menos mal que somos previsores y nos levantamos con los primeros rayos del alba. Tomamos un taxi, y mientras recorríamos el camino al aeropuerto, un taxista de origen libanés nos iba deleitando con una charla muy entretenida a cerca de las compañías de taxi, de colores diferentes, pero que a la hora  de la verdad todas cobraban lo mismo por trayecto, aunque unas tenían un área de influencia mientras que otras las tenían todas. Recalcó que el nuestro era un servicio Premium, detallando el color del coche, su indumentaria…Seguramente habló de muchas otras cosas, pero a esa hora de la mañana sin ningún café, y con las ganas de llegar y facturar, desconectabas rápidamente. 



Viajar con Virgin a Hobart desde Sydney, nos llevo como una hora y media de viaje, se nos fue muy deprisa, y al aterrizar descubrimos que el cielo estaba cargado de nubes, preñadas de agua. Las condiciones de Sydney: ola de calor, y en Hobart : ¿Lluvia? Un país de contraste sin lugar a dudas, y más contrastes que nos íbamos a encontrar. 



Recogido el equipaje en una terminal pequeña, pero eso si llena de información en trípticos para el visitante curioso, del que hicimos buen acopio; nos dirigimos al parking de caravanas. Pronto descubrimos que el parking se encontraba a 2 kms del aeropuerto, había ganas de caminar, pero no con maletas, mochilas y otros accesorios, destino: parada de taxi. 

Una larga  cola de taxi amarillos, se iban distribuyendo entre los números que figuraban en la calzada, y a cada número un cliente. Al tomar el  nuestro, y decirle al conductor dónde íbamos, nos empezó a poner excusas: que si no había hueco en su maletero para las maletas por que allí iba la rueda de repuestos, que si una de las maletas no podía ir en el asiento delantero (cosa que ya habíamos hecho en el aeropuerto de Brisbane por ejemplo), al final nos dijo que cogiéramos el siguiente. Esta actitud del taxista, pronto desencadenó una discusión nada amigable entre este y el posterior, y un asombro por nuestra parte. Llegábamos a un sitio desconocido, obviamente como turistas, y …¿Este era el recibimiento?

Obviamente no llegaron a las manos pero casi, después de eso nuestras maletas entraron en su portabultos (ni siquiera lo había intentado) y nosotros salimos del aeropuerto destino el Caravan Park de la compañía Cruisin’.En todo el camino, en sus formas, en la conducción, en como nos despidió, incluso en como se hizo el pago, fue de todo menos agradable…en fin, es una pena que nuestro primer contacto con Tasmania haya sido este.


Tras la rutina habitual y el papeleo, y tragarnos un video de aproximadamente 35 minutos de la forma en la que funcionaba la caravana. Tomamos nuestra MotorHome, y nos dirigimos a Hobart. El recorrido era corto, y en menos de 30 minutos estábamos en la ciudad. 



Hobart es una ciudad acogedora, situada en un entramado de bahías, y con una fuerte tradición pesquera. Localizamos al inicio de la ciudad y justo cuando la autopista (Tasman Hwy), se introducía en la ciudad, giramos a la izquierda, aparcamos dónde no debíamos y nos fuimos con prisas al Visitor Centre. Atendidos por una amable y entrega empleada, nos informó de forma general de las cosas que se podía hacer en Hobart, y en el resto de la islas; pero…( y esto lo pongo en esta primera entrada para algún próximo viajero), no nos informó que exigía un pase global para acceder a los Parques Nacionales, con lo que no tienes que ir pagando en cada parque (como hicimos los que escriben), que no sólo es gastar mas dinero (12 dólares por persona), si no el estar en cada parada, rellenado el formulario correspondiente.


Nuestro primer destino una comida necesaria, en unos de los restaurantes más recomendados de la ciudad (…), probando un Fish and chips, un pulpo algo correoso y un salmón en su punto (recordemos que Tasmania es reconocido por sus extraordinario productos en reste sentido). 




Desde allí, nos dirigimos al mercado de Salamanca, un mercado con aires medievales, dónde se podía encontrar casi de todo, desde productos frescos a muebles, y un buen surtido de cafeterías.







Mientras las nubes iban confluyendo y el día se oscurecía por momentos. 
El siguiente objetivo, abastecer la caravana para pasar la noche. En frente del Hospital de Hobart, un centro comercial fue el objetivo de nuestra primera compra y la cadena “Coles” nos ofreció todo lo necesario.


Al salir con nuestro carro, la lluvia hizo su primera parición, y pronto conocimos las primeras tormentas de finales de primavera en Tasmania. 
Llevar el carro e introducir la comprar fue una epopeya, saltado de un sitio a otro para no mojarnos, mientras los locales nos miraban con asombro. Finalmente listos, salimos con rumbo al sur. 
Tras abandonar la Highway, el paisaje cambió de los suburbios de Hobart, a las llanuras verdes, que ondulaban en un paisaje que se podía asemejar a un mar de verdes olas. La idea era llegar a Kettering. El pueblo no tiene ningún interés, tan sólo que es el punto de conexión con Bruny Island a través de su Ferry. Es importante consultar los horarios, pues ha habido cambios y en la guía se encuentran obsoletos.


Pero, nosotros, llegamos justo a tiempo para el siguiente. Compramos el pasaje de ida y vuelta, esperamos en nuestro lineal y tras someternos a la férrea rutina de los encargados, cruzamos el pequeño DÉntrecasteaux Channel en menos de 20 minutos para encontrarnos finalmente avanzando por la estrecha carretee de Bruny Island. 
La idea era avanzar al sur, allí se encontraba el Parque Nacional. La isla estaba compuesta por dos grandes zonas una en el norte y otra en el sur, unidas por un istmo que llamaban The Neck. Llegando al istmo pudimos contemplar la maravillosa imagen de dos grandes masas de agua separadas por un estrecho terreno arenoso por el que pasaba la carretera.


Antes de cruzarnos para obligatoria en el mirador. Subimos los 250 escalones con la felicidad de la primera toma de contacto con un sitio de belleza y magia a partes iguales, y descargamos los flashes de cuantos dispositivos llevamos con nosotros. 
Poco a poco la lluvia fue desapareciendo al recorrer el camino, pero la oscuridad iba apareciendo tímidamente, y es que en este hemisferio y a esta localización los días son larguísimos, y descubriríamos que también algo frío. Buscamos al otro lado del istmo una reserva para instalarnos, tomamos un cena ligera y cuando la noche apareció por fin, volvimos sobre nuestros pasos al The Neck. 
En esa localización, pero con camino a la playa, se encontraba una de las colonias más importantes de pingüinos enanos. Y allí, en compañía de otros imprudentes y con el abrigo obligatorio, esperamos pacientemente su llegada. Tras un largo tiempo, oímos ruidos, y descubrimos entre los arbustos como en grupos reducidos iban anadeando hacia sus madrigueras. Pasamos un tiempo más intentando fotografiarlos, con luces rojas para no asustarlos, haciendo vídeos, y volviendo a admirar las monerías de las pequeñas criaturas. 











4 comentarios:

  1. Q lindos los pingüinos ...ohhh
    Y el istmo-cuello ohhhh
    La caravana tiene buena pinta no?
    Risa la foto Efrén con la estatua d orejitas jijiji

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  2. Los pinguinos superlindos, la caravana bien pero con algunos detalles mejorables... Eñ itsmo... Espectacularrrrrr

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  3. Nefelo: Parece ser que en las antípodas los taxistas también se cabrean cuando pillan una carrera corta.
    ¡¡Qué chulos los pingüinos!!

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    1. Lo peor es que esto se dio en algún otro sitio más.... Íncreible!!!!

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