Los rayos del sol o la claridad mañanera inundan nuestra habitación a pesar que tenemos los estores bajados, así que lo mejor es empezar el día con una duchita calentita que yo el día anterior tuve mal cuerpo (que si ahora tengo frío, que si ahora tengo calor) y me levanto helada….
Aunque vislumbra el sol, dado que vamos al parque nacional de los Grampiones, decido ponerme ropa de abrigo…..Efrén sin embargo, a pesar que se levanta también helado, decide ponerse pantalones cortos…hacemos nuestras maletas y ponemos rumbo a nuestro destino del día y aunque parece que está cerca, de él nos separan dos horas de travesía (claro eso si no pararemos a hacer ninguna fotito….cosa que no ocurre….obviamente).
Así que la primera parada del día es Lord Ard George y la segunda el London Bridge (leemos en la guía que se trataba de un “puente” en el que se permitía pasear a los turistas hasta que el los años 90 por la erosión, se cayó una parte, dejando a dos turistas en la otra que tuvieron que ser rescatados por un helicóptero…..hoy en día…sólo se puede ver desde un mirador que está en frente.
La siguiente parada es “bay of Islands”
y ya de aquí rumbo a los Grampions…pero claro primero hay que desayunar, así que decidimos parar en la Cheese World a desayunar, el sitio más comercial que quesería pero nos sirvió para contactar con Soverign hill. La noche anterior habíamos decidido dejar también esta noche un poco “ al aire” y ver según se fuera desarrollando y como el agotamiento hacia mecha si quedarnos en algunas de las cabinas de los varios caravan park que habían en este parque o seguir dos horas más de coche para alojarnos en Ballarat. El motivo es que durante la cena vimos en su página web que también tenían un espectáculo de luz y color por la noche….pero cuando llamamos por teléfono ….ya era tarde para que nos respondieran….así que entre sorbito al capuchino y bocado al cruasán de jamón y queso….llamamos al sitio y sin comerlo ni beberlo reservamos la última habitación del hotel y contratamos todas las actividades: el espectáculo nocturno, la cena, la entrada del día siguiente, la visita a la mina….
Así que sí o sí…teníamos que hacer un par de rutitas en el parque y al siguiente destino…
Pero ¿yo estaba de vacaciones o entre en alguna división militar y no me he enterado????
Lo primero que hacemos al llegar al parque es, como siempre, ir al centro de visitantes a pedir información sobre los senderos cortos y los más recomendables…esta vez no tenemos suerte y topamos con una muchacha que tiene más prisa por despacharnos ella que nosotros por empezar la ruta….
He de confesar que el sol llevaba un par de horas haciendo justicia y tuve que parar a mitad camino a hacer un cambio de camiseta urgente porque me estaba achicharrando…(aunque eso no era nada con lo que me esperaba en breve y yo sin saberlo…).
Total que la muchacha nos dio un par de mapas, nos recomienda un par de miradores y para allá que vamos…paramos en el primer sitio y empezamos a caminar, ninguno de los dos cargamos con el agua ni con nada, porque la muchacha nos ha dicho que se hace en media hora….yo como soy una confiada, ni miro cartel ni miro nada….solo sigo a Efrén….inocente de mi….la cuestión es que empezamos a caminar y si vemos unos paneles informativos en los que ponen las distancias, pero no se porque…no me suena que esos nombres sean los que ha dicho la muchacha….no insisto porque como a veces me confundo…tiro para adelante….aunque más bien debería de decir para arriba….porque esto era una cuesta tras otra….
Las paradas se hacían obligatorias si bien el paisaje merecía la pena….a la vuelta, medio muertos y deshidratados Efrén me confiesa que decidió cambiar la ruta, porque mientras yo fui al baño, vio en los folletos que la muchacha nos dio que esta ruta era más interesante…pero que no pensó que fuera tan larga ni con tanta inclinación (moraleja: no te fíes nunca 100% de tus amigos, ni desconfíes nunca 100% de tu instinto).
Un par de paradas en otros dos miradores: Boroka Lookout y Reeds Lookout The balconies. Aunque sea extraño de creer a este último no llevé mi cámara…eran solo dos km (uno de ida y otro de vuelta) pero después de los casi 5 en cuesta con un desnivel que ni quiero recordar….lo único que quería era terminar con las caminatas….porque después todavía nos quedarían dos horas de conducción.
Cuando llamé para reservar el hotel, me insistieron que llegáramos antes de las 7.45, porque la cena era a las 8 y el espectáculo a las 9.15….así que nosotros como buenos españoles puntuales que somos hicimos el check-in a las 7.00….claro que casi nos asustamos cuando estamos llegando a la zona y vemos una marabunta de coches, que no nos permiten ir a la recepción del sitio para preguntar por donde queda el hotel….Finalmente decidimos aparcarlo mal, pero mientras que yo pregunto, Efrén se queda en el coche por si hay que moverlo.
Vuelvo con las explicaciones y en un periquete damos con el sitio. En 5 minutos la chica de la recepción nos explica que tenemos las entradas de la cena, del espectaculo, las del tren de la mina, unas que dan un café y unos “Scones” en la bakery, el mapa de la población, la llave de la habitación y sin perder mucho tiempo (porque no tenemos), le preguntamos que pasa que hay tanta gente, nos comenta que hoy hay “jornadas de puertas abiertas para Christmas shopping”, de modo que la entrada es libre en ese horario para poder hacer las compras navideñas….ahora ya lo entendemos todo….para que os hagáis una idea, esto debía ser como las rebajas en el centro de madrid un 7 de enero….(más menos).
Llegamos a la habitación, solo tenemos dos minutos para hacer las fotos de rigor, y empezamos con la tande de duchas porque queremos “vivir” aunque sean unos minutos este poblado en su máximo esplendor antes de dirigirnos a la cena.
Seguramente os preguntareis (porque todavía no os lo he dicho), de que poblado estoy hablando. Pues es SOVERIGN HILL, es una organización sin ánimo de lucro que asociada con el museo han creado una fascinante población minera de los años 1860.
Ballarat fue conocida en el mundo entero durante un cortísimo periodo de tiempo por sus minas de oro. Y aquí se ha representado con mucho material original de la época, siguiendo litografías y fotos de antaño como era Ballarat en aquellos tiempos.
La verdad que cuando Efren leyó sobre esta actividad, los dos quedamos encantados, porque a lo largo del viaje hemos estado en distintas regiones mineras: Rio Tinto de carbón, Queenstown de obre y ahora Ballarat de oro y nos pareció buena idea ver de primera mano como era la vida de entonces.
Tras la ducha de rigor, nos dirigimos al pueblo y nos sorprendemos al ver familias enteras vestidas con los trajes de entonces….de ahí al “Hotel” a cenar y de ahí…corre corre al espectáculo.
De la representación de sonidos y luces no tenemos fotos porque no las podíamos hacer, pero nos contaron la historia de “The Eureka Rebelión”, en la que los mineros se dieron cuenta de las diferencias e injusticias que habían entre ellos, los propietarios de las tierras y el gobierno y lucharon por sus derechos. Una noche diferente para una jornada totalmente diferente! y ahora a dormirrrrrr.



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