La noche fue apacible y agradecida, despertamos con los primeros albores de día, y el hambre apremiaba nuestros estómagos. Estábamos más descansados que el día anterior, pero las horas de coche, la comida a desmano y la carencia de un buen desayuno estaba trazando las aspes líneas matutinas.
Visto que la recepción del complejo de apartamentos de vacaciones estaba cerrada y no podíamos acceder al wifi, decidimos con premura ir a la tienda de conveniencia de la estación de servicio más serrana y aprovisionarnos de un buen ágape. Restablecidas las fuerzas ( a barriguita llena corazón feliz), y tras un repaso a las interesantes noticias locales, nos dirigimos a la recepción para hablar con una señora mayor que se suponía dirigía el complejo. Cuando hablo de señora mayor, no es despectivo, no…, se trataba de la recepcionista con mas edad que haya conocido; imaginar: alta, delgada, manos artríticas, cabello blanco cayendo en un delicada melena sobre los hombros, y en su cara se dibujaba el paso de la edad , con una arrugas que delineaban las líneas de expresión de su rostro. No es la edad óbice para educada y cordial, y nos intentó ayudar en lo que buenamente pudo. A la pregunta : ¿Tiene wifi?, nos motró un cable de eternet y un pentium 5, dio mío, un pentium 5. Ver eso, despedirnos amablemente y dirigirnos con nuestro coche a lo que creíamos el centro de la ciudad se incluyó todo en la misma acción.
Descubrimos que Geraldton, a la luz del día se dibujaba como una ciudad moderna pero cordial, que disponía de wifi en diversos puntos llamados: hot point, y que la gente seguía un ritmo apacible y desenfadado.
En un par de calle, se encontraba el centro histórico, y el más dinámico de la ciudad. Entre lo más destacado, el visitorr centre; allí una amable mujer: “Mary”, nos mostró lo que podíamos apreciar de la ciudad antes de emprender nuestro camino de regreso.
Una visita obligada es la catedral, con un estilo gótico y rodeada de parques que daban una mayor notoriedad a la estructura arquitectónica.
El antigua hospital se encontraba totalmente restaurado, y a pesar de que no pudimos disfrutar de una de las visitas guiadas por el interior, se nos permitió visitar tres salas de la planta baja, dónde entre otras cosas se apreciaban en la vitrinas que adornaban sus paredes, enseres y utensilios de diferentes épocas, desde el año 1937 hasta la época más reciente 1966, dónde pasó a convertirse en un museo. Fotos de diferentes médicos , enfermeras y notoriedades de la época; poniendo de manifiesto el trabajo realizado por hombres y mujeres que trabajaban con escasos medios en una época en la que se creía saber mucho, aunque con escaso conocimiento científico, pero se ponía en el trabajo la mayor voluntad posible.
En la calle principal, colindante con la playa y el puerto; después de unas buenas compras nos introducimos en el recinto de un Café reciclado, desde las puestas, a las ventanas, a los asientos robados a autobuses desguazados; todo tenía un nuevo uso, nada era viejo, todo era útil. Un relax en la mañana con un café mejor del que habíamos tomado y un buen trozo de tarta de chocolate bañada en delicioso toffee, servía a estos viajeros para reponer fuerzas para el largo camino devuelta.
Tras una mínimo desviación para conocer el faro con 36,5 metros de altura, que por cierto es el mismo largo que tenían los “road train” que nos encontramos con mayor frecuencia de la que esperábamos en el outback, nuestro coche fue eligiendo santamente la direcciones con salida a Perth,
mientras íbamos volviendo sobre nuestras pisadas con las vistas de prados enormes llenos de heno y cereal, ovejas y vacas pastando; y en ocasiones, pequeños ápices de mar en el horizonte.
Si en todas estas entradas que hemos publicado, no os habéis preguntado, qué hacemos durante tanto kilometraje os lo diré: ponemos música, cantamos canciones que no nos sabemos, nos paramos a hacer fotos (fotos de vistas, de nosotros mismos, de vacas, de pájaros, de molinos, de prados, de señales de tráfico, de otros coches, de vehículos que anuncian otros vehículos oversize un kilometro antes, si lo habéis adivinado, de esos vehículos oversize cuando por fin pasan y pensando que son mas largos de la cuenta resultan que se ocupan los dos carriles de la carretera y casi tenemos que conducir por el arcén…vamos que hacemos muchas cosas, y si no pues inventamos que hacer).
Pues con esta actividad tan frenética, terminas llegando a Yanchep National Park, parada ineludible antes de penetrar en la selva humana de Perth.
La entrada del Parque Nacional no es gratis, por vehículo son unos 12 dólares australianos, y el auxiliar del parque en la llegadas nos explica que rebosa de vida, tenemos un 100 % de posibilidades de ver Koalas. La emoción llena el habitáculo y con desesperación empezamos visitando la parte del parque que dice : Koala Place.
Los peludos animales se encuentran suspendidos entre ramas en los árboles de eucalipto. No se mueven, permanecen estático, y cuando alguno de ellos, mueve una mano, o una oreja, todo el público que se sitúa sobre una tarima de madera que recorre a modo de sendero la exclusiva localización, enloquece y se mueve con sus cámaras a falsear a los hiperactivos marsupiales. Y es que los pobres, se alimentan muy mal, solo hojas de eucalipto ( ya lo dice su nombre koala, para te de una palabra aborigen que significa “el que no bebe agua”) y esto le da poca energía, así que prefieren una vida mas lenta y nocturna.
De unos marsupiales a otros y salto por que me toca.
Llegaba el atardecer y con él, volvían los canguros al centro del parque, iban llegando temerosamente y se iban situando en el verde páramo de césped. No parecían especialmente asustados de vernos allí. Desenfundamos nuestras cámaras y durante más de 30 minutos estuvimos capturando su actividad; que básicamente se basaba en comer del césped, caminar de un lado a otro y posar para nosotros.
La tarde iba cayendo, y nos quedaban poco recodos del parque que visitar. Con una rápida visita alrededor del lago que se encontraba en época seca; terminaos de descubrir las aves que rondaban ruidosamente . A estas alturas nos quedaban dos propósitos, visitar la zona más alejada para descubrir la cuevas y cenar.
Tras un breve recorrido llegamos a una zona del parque especialmente concurrida, prácticamente no quedaban huecos en las áreas de parking, y se veía por doquier cenadores, llenos de gente, con mesas, sillas, trailer….
en un primer momento se pensó en la posibilidad de una boda; pero no, los trailer hacían pensar en un montaje de características menos festivas. Sin desfallecer seguimos nuestro recorrido hacia las cuevas; pero conforme subíamos la pequeña cuesta, aumenta el volumen de gente, y tras doblar un recodo, empezamos a ver en la entrada de las cavernas gente con vestimentas extrañas. Algunos medio desnudos con tanga, otros con tocados brillantes, las otras con marcados vestidos de fiesta, se disponían en sillones estrafalarios. No salíamos de nuestro asombro. Sólo existía una posibilidad. Pero nos costaba creerla, sin embargo, hasta ese momento no habíamos apreciado una serie de indicaciones, a mi parecer muy objetivas: 1) éramos los únicos turistas en un radio de 200 metros; 2) carteles que rezaban, unidad 1, unidad 2, set 1…
3) la cantidad de gente que venía aun parque nacional vestido en unas condiciones más propias de la elección de la Gala Drag, que para hacer un buen trekking.
en un primer momento se pensó en la posibilidad de una boda; pero no, los trailer hacían pensar en un montaje de características menos festivas. Sin desfallecer seguimos nuestro recorrido hacia las cuevas; pero conforme subíamos la pequeña cuesta, aumenta el volumen de gente, y tras doblar un recodo, empezamos a ver en la entrada de las cavernas gente con vestimentas extrañas. Algunos medio desnudos con tanga, otros con tocados brillantes, las otras con marcados vestidos de fiesta, se disponían en sillones estrafalarios. No salíamos de nuestro asombro. Sólo existía una posibilidad. Pero nos costaba creerla, sin embargo, hasta ese momento no habíamos apreciado una serie de indicaciones, a mi parecer muy objetivas: 1) éramos los únicos turistas en un radio de 200 metros; 2) carteles que rezaban, unidad 1, unidad 2, set 1…
3) la cantidad de gente que venía aun parque nacional vestido en unas condiciones más propias de la elección de la Gala Drag, que para hacer un buen trekking.
Si lo sé, quizás vosotros ya hubieraís descubierto que estabais en medio del rodaje de una pelicula, pero nosotros no fuimos plenamente conscientes hasta que se nos acercó un joven y nos pregunto: ¿Sois actores? Perdona?, como dices?, nosotros actores de esta película. Quiero que imaginéis la situación: comuna de 50 personas vestidas para el mogollón del carnaval, y nosotros dos, cámaras en mano, pantalón y zapatos de trekking, con caras de llevar horas y horas dando vueltas por los diferentes rincones del mundo, y con el cansancio de horas de coche y sin haber ingerido una mínima cantidad de alimento. Nosotros...., actores???. ¿Que se rodaba? India Jones ? El planeta de los simios? La delgada línea roja?
Tras aclarar nuestra situación en el set de rodaje, y haber quizás perdido la oportunidad de que finalmente nuestra faceta más dramática fuera conocida mundialmente, y por fin lanzar nuestra carrera de actores y encumbrar las más altas cimas; nos pidieron amablemente que no pasáramos de la línea de coches, que no sacáramos fotos a los actores y que volviéramos a nuestra casa.
Después de estas emociones, bien nos merecíamos una buena cena, por que a este ritmo nuestros maltrechos cuerpos no podrían resistir la subida y bajadas constantes de adrenalina. Estas necesidades fueron cubiertas en el restaurante del Yanchep Hotel Inn, en el mismo corazón del parque; una buena ensalada y un buen pescado en unos platos inmensos saciaron nuestro apetito.
Los últimos kilómetros hasta Perth pasaron sin pena y sin gloria, y tras algunas vueltas por el despiste de unas obras en dos carriles de salida del autopista, conseguimos llegar a nuestro nueva ubicación, la casa de Lesley.
Este Bed and Breakfast que se había inaugurado hacía tan sólo un mes, y que era llevado con mano férrea por una simpatiquísima Lesley no acogía en su casa de forma afable, esto es una gran consideración para los viajes agotados por su frenética actividad. Disponía de una enorme casa situada a las orillas del Río Swan, acogedora, con amplios jardines, con una hermosas piscina que no pudimos, desgraciadamente, disfrutar.
Tras un cafe caliente, y una charla efímera nos despedimos para un descanso que necesitamos, pues al día siguiente no sólo íbamos a madrugar por nosotros, si no que nos ofrecimos a llevar a otro de los inquilinos, de nombre Ron al aeropuerto, y el toque de trompeta sería a las 5:00 am.
Tras un cafe caliente, y una charla efímera nos despedimos para un descanso que necesitamos, pues al día siguiente no sólo íbamos a madrugar por nosotros, si no que nos ofrecimos a llevar a otro de los inquilinos, de nombre Ron al aeropuerto, y el toque de trompeta sería a las 5:00 am.





Ohhhhhh
ResponderEliminarEse koala qué lindoooooo
Y esa mamà canguro y peque....ohhhhhhh
Vaya cn los extras jijij en una peli el mo va más jajaja
Tengo un pequeño book de Koalas, canguros y pink grey sahan!!!!!
EliminarY perdona???? Extras nosotros?? Noooo solo actores principales... Jajaja
Un pequeño book de koalas?
ResponderEliminarBueno, corramos un tupido velo...
Jijijiji
Siiii pequeñito pequeñito... Jiji
EliminarNefelo: ¡Qué arte la catedral, parece la Mezquita de Córdoba!
ResponderEliminarVemos que la fauna australiana ya se deja ver. Aunque por lo que contáis muy salvaje no es.
Respecto a la peli, podíais haber asentido a todo y salir en la producción. ¿Cómo se llamaba la película?
La última casa una chulería. ;-)
Nos dijeron que era una producción intetnacional, pero nada más... Así que cuando la estrenen ya nos enteraremos... Jajajja...
EliminarLa fauna es salvaje pero los koalas, como se estan quietitos 22 h... Pues no se van lejos...