La mañana amanecía cálida, el despertar gradual, el desayuno que Mary nos dejo preparado en su impresionante apartamento suficiente para los dos pobres y cansando viajeros. Y es, que sin lugar a dudas, la localización, el trato, y por supuesto, las cosas que nosotros con nuestro buen hacer añadimos convirtieron nuestra corta estancia en Jurien Bay en algo para repetir (en el caso de volver a este exuberante paraje).
Esa noche, templada, plácida y silenciosa como no hubo otra hasta ese momento tras la experiencia en la inhóspita entienda, fue culminada por una cena pasada por una barbacoa con una chuletas lechales de cordero australiano, que tras ser besadas por las brasas, repetían una y otra vez: Cómeme, cómeme.
no hubo tiempo para la despedida, la inmediatez de nuestra salida, y nuestro siguiente recorrido por su Marina, dio pié a nuestra salida más al norte, siempre al norte.
La idea era un paseo idílico por la carretera de la costa , Indian Coast Road, descubriendo los idílicos acantilados, los recovecos que las playas de arena blanca iban dejando, mientras nosotros comíamos un kilometro tras otro, y tras diez, cien mas y tras estos nuestro destino.
El paisaje no era monótono, pero no había costa, no habían playas, no había acantilados; por el contrario si habían campos llenos de rubio trigo a punto de ser segado, balas de heno a punto de ser recogidos, campos de ovejas a punto de ser trasquiladas, granjas con molinos de viento que silbaban a nuestro pasar, vacas las menos…pero no costa. ¿Dónde estaba la costa ?
En un principio nos preocupa, pero conforme las nubecillas que se acercaban en lontananza, se convirtieron en nubarrones, y cuando el aire se cargó de energía que se trasmitía a nuestro habitáculo, todo hacia presagiar lo peor: una larga carretera de dos carriles, y una lluvia intensa. No fue hasta la altura de Horrocks cuando empezamos a sentir las primeras gotas sobre el parabrisas, luego todo calló junto durante los que fueron mas de una hora y media. Sin embargo, nuestra conductora no se amilanó, siguió imparable... era necesario, tendíamos que recorrer mas de 159 kilómetros.
Mientras el agua impedía disfrutar de la hasta ahora esquiva costa, y la carretera se vivía en ciertas zonas impracticables, ella lo empezó a ver... No sabíamos al principio que podía ser, una desoladora?, unas pozas?, al final concluimos que podía tratarsede una desaladora porque muy cerca se situaba una empresa química. Ya sé, sobre el papel suena a locura, pero hay que ponerse en situación: sitio nuevo, coche nuevo, carretera impracticable, impaciencia por llegar... El caso es que todo es susceptible de empeorar y así fue.
En el tramo siguiente la conductora empezó a ver rosa, el agua era rosa, o lo creía ver, el cielo tenía un tono rosa, o lo creía ver…entró en ese momento en un bucle de pensamientos: es rosa, luego no puede ser, ergo concluyo estoy loca…..Y el pobre copiloto, aguantando: “seguro es un efecto del día, no tu tranquila, serán las gafas polarizadas”; estaba con una persona que veía en rosa, conduciendo dios sabe donde, sobre un pavimento mojado y a unos 100 kilometros por hora, definitivamente había que darlo todo, el máximo apoyo, si no no me veía saliendo de esa, al menos no completo…
El tiempo iba dando tregua, y pronto nos encontramos a la entrada de Kalbarri, y sí, la idea era visitar el Kalbarri National Park. Tras pasar por el Visitor Centre, y entrar en la mini recepción del “Egde Beach Resort”, intentamos cambiar los planeas y seguir al norte en busca de un tiempo mas favorable; y así, sin quererlo, se dio la regla número uno de un viaje: si planeas un recorrido las circunstancias harán que no lo puedas cambiar. ¡Clavado!, no se pudo cambiar la reserva. Adios esperanza, hola día lluvioso.
Como el chek-in no lo podíamos hacer hasta las 14:00h y el día no acompañaba, nos fuimos a comer. El Corner Side Café, nos acogió con un pescado del día y una rica ensalada.
Tras ese momento gastronómico decidimos aprovechar para obsequiarnos vaivén de los barcos en la bahía, y los acantilados. Pero sin duda la mejor decisión fue ir a visitar el Pink Lake; sí señores, había un lago rosa. No estaba loca, nos íbamos de parranda.
Conducir 45 kilómetros, y disfrutar de la espléndida visión de un autentico lago rosa no tiene precio. Ahí comenzaría una interminable sesión de fotos, con la cámara, con el móvil, que si panorámicas, que si con luz que se intensifica el color, que si con dunas , que si con pasto que si cerca , que si lejos…..pero era impresionante, rosa, muy rosa.
El lago es una fuente rica en bacterias que tras un laborioso proceso químico da como resultados la secreción de carotenos, que son los que dan el color al agua. Dependiendo del momento del día se puede ver más rosa o menos. además es una fuente natural de alimento para peces y crustáceos, con lo que se procesa para ser posteriormente vendido a las piscifactorias, he aquí la explicación de la planta química en sus cercanías.
Cuando nos cansamos del pink lake, visitamos los cliffs, aunque el día seguía lluvioso y ventoso.
Volver era necesario y descansar también. Llegar a la recepción, entregarnos el plano del resort ( un plano grande y amplio), paracía que teníamos que cruzar la calle para llegar nuestra habitación y casi terminamos aparcando el coche en ella de lo cerca que quedaba; sin embargo, al entrar todo fue recompensado. Una amplia habitación, un balcón con barbacoa y una cena muy sana nos prepararía para el siguen día.

Así siiiiiiii...
ResponderEliminartu sabes que tus deseos son órdenes para nosotros....un beso
EliminarSuper desayuno ummmm.....
ResponderEliminarEs una pena per yo creo q la foto no hace justicia al pink lake....serà por ese día lluvioso...la luz...o soy yo que no lo veo bien...Me gusta la de los acantilados en vertical..., al final terminó muy bien el día.
A seguir disfrutando!!!
Estaba muy muy rico....creo que estoy comiendo demasiado....
EliminarLa verdad que al final el día se recuperó....menos mal, menos mal....
Seguiremos disfrutando...jajaja
Curioso el pink lake, seguro Cris q no pudiste parar de hacer fotossss ja, ja,ja,,,
ResponderEliminarPues la verdad es que estaba superchulo....pero nos faltó el contraste con un cielo azulado....pero bueno....al menos lo pudimos disfrutar...
EliminarCalla calla que tengo mareado al pobre Efrén....que ya no me quiere sacar más fotos....buaaaaaa!!!!
Nefelo: Esta entrada debería llamarse "A pink day with a pink trip" o algo así. A modo de sugerencia, ¡eh!
ResponderEliminarEn la foto de la ensalada el vasito que se ve no tendrá gazpacho ¿no? :O
Coincido con Pilar, muy curiosa la historia del pink lake.
Tomamos nota de la sugerencia.... Gazpacho??? Aquí no saben lo que es eso.... Si ya lo dice Efren.... Te vienes aquí... Montas un chiringuitos de paellas, o tortilla española... O gazpacho y te haces de oro.... Era el aliño de la ensalada....
EliminarNosotros habíamos leido de otro pink lake en otra zona y estuvimos a punto de cambiar todo el itinerario para ir a verlo.... Pero antes de nada contacté con el centro de visitantes de esa zona y me dijeron que ya no estaba rosa...ese era debido a una cianobacteria... Que ha debido de morir...