martes, 10 de noviembre de 2015

DIA 8. KALBARRI NATIONAL PARK-DENHAM ( SHARK BAY , WORLD HERITAGE PARK) (7 Noviembre 2015), By Adventure

Día de transición, día que se aventuraba duro. Finalmente dejó de llover, por lo que unas de las carreteras para el Kalbarri National Park, se abrían y nos permitían disfrutar de la exuberante fauna pero sin lugar a dudas lo que resaltaba en los dominios del río Munchinson era su devenir y la flora que lo acompañaba. 



El camino, malo, tirando a muy malo, tras recorrer los interminables caminos de tierra tras pagar nuestra entrada al parque, decidimos empezar por el Loop Trail y el Natural Window. Nos describieron este trail como una buena oportunidad para disfrutar de la fauna más endémica y numerosa. Era un irregular camino de unos 9 km que empezaba en una simpática formación rocosa que simulaba una ventana desde la que podía apreciar unos de los meandros del río. Tras ese divertido guiño, emprendíamos un camino que no iba a ser una paseo. 

Una bajada pausada nos llevo a un meandro lejos de arena y verdes pastos, actuamos como si no quisiéramos movilizar a la gran cantidad de animales que allí residían. Nuestros pasos eran firmes y silenciosos, no hablamos entre nosotros, seguíamos los rastros de excrementos y huellas, estando mas que atentos a los ruidos de la naturaleza. Esto duro como una hora y media, hasta llegar al tercer meandro.



 Aunque nos movíamos, daba la sensación de estar en el mismo sitio, y cuando finalmente visualizamos el cartel de : “quedan 6 km” decidimos que o acelerábamos el paso o nadie nos sacaría jamas de aquel loop maldito. El camino era cada vez más enrevesado, subía y bajaba, caminábamos por el filo de del acantilado mientras el agua esmeralda del río Muchinson acompañaba neutros pasos. 



¿Se divisaban animales? Si. ¿Eran los que se nos prometió ver y en su cantidad? Rotundamente no. Ni canguros, ni emUs, ni lagartos; solo albatros, alguna garza y miles de excrementos, que simulaban la demoniaca risa de la oculta vida salvaje, bajo el abrazador sol que derretía nuestra voluntad. 

Más que difícil, era agotador, el lento caminar de los dos últimos kilómetros en una subida constante rallaba los límites de cordura. Había que llegar, y deshacerse del insoportable sol que no quería dejar de brillar.


Llegar y desabastecer nuestras fuentes de agua todo fue uno. Sin lugar a dudas, el más agotador de los trekking realizados y eso que la temperatura era suavizada por la brisa local. Aún así, y de esta guisa, emprendimos camino a los siguientes trails, al Z Bend, Hancock Head, y en todos en mayor o menor medida descubríamos otra cara del Munchison River. A estas alturas no es que no hubiera agua, es que el único líquido que teníamos era el del frío y el refrigerante de coche: ¿Sobreviviríamos con eso hasta Denham a más de 350 kilómetros?


No hace falta que sigáis leyendo, sabeís la respuesta. Pusimos nuestro organismo en modo camello, y tomamos la carretera con prudencia, entusiasmo el justo y voluntad la que nos quedaba. De esta parte poco os puedo contar, pero eso sí , durante este tiempo ese despliegue de un gran crecimiento interior, mientras el monótono paisaje pasaba como en una vieja moviola. 
Hasta que al fin llegó el maná. Llegó el oasis. Llegó el Billabong Roadhouse. Un apartado reducto de vida en ninguna parte, donde el viajero se siente como en casa, y dónde recomendamos encarecidamente beban un Smothie de Mango; te sacia la sed del reseco paladar. Fue reconstituyente, el lugar, el batido y la amena charla de Chistine; una rockera sin complejos que un día decidió dejar sus comodidades en Melbourne para viajar al outback a hacer felices las vidas de camioneros, turistas, y europeos en general.



La llegada a Denham fue en noche cerrada. Otra norma que nos saltamos: “no conducir de noche en lugares nuevos”. Descargar maletas y buscar comida los objetivos principales, ambos lo hicimos con prestada y diligencia tras recorrer su única calle principal. 
Decidimos pararnos en una casita con encanto, que rezaba "Restaurant"; pero aquella mujer no nos ayudó; no nos dió de comer, teníamos que reservar. Incendiados por el trato, fuimos al final de la calle, y allí ante nuestros ojos el Old Pub llenó nuestros estómagos. 
Un lugar acogedor, un servicio excelente y la comida más rápida que nos han servido en todo el outback. Ya repuestos, y después de repasar nuestros siguientes pasos, solo quedaba el descanso de los justos.



6 comentarios:

  1. Q guay esas fotos de inicio y la ventana...
    Yo mientras leía y veía esas fotos cn suelo rojizo-naranja tenía sed!!! Trail=cargar agua...mis niños!! a ver si no les pasa más....
    Oyeee esas orugas tienen màs hambre q yo!!!!! Que ya es decir jijiji
    El local es pintoresco....y la cena mu buena pinta, así da gusto terminar el dìa.
    A seguir enjoy!!!

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    1. Al principio no íbamos a hacer el trail y yo solo cargué la minibotella de 500ml.... Pero luego nos animamos...( ignorantes de la vida.... Jajaja)
      Por eso te puse la foto Bea... Para que comas sin remordimientos... Jajaja
      Y la verdad que con los horarios de comidas raros que estamos haciendo... La cena nos supo a gloria!!!

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  2. Nefelo: Después de toda la suerte del irlandés que tuviste, Cris, en Yellowstone no me creo que no vieseis animales de mayor tamaño que las orugas de la foto.
    Espero que lo compenséis en la siguiente entrada.

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    1. Creetelo Nefelito de mi corazón .... Nasti de plasti.... Pero tranquilo que todo llegará!!!!!

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  3. Y el marcianito de la foto??? Que miedo!!

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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