viernes, 27 de noviembre de 2015

DIA 18. CAIRS-DAINTREE NATIONAL PARK. (17 Noviembre 2015) By Adventure

La mañana nos despertó cerca de la costa de Cairns, para colmo de todos los males, no sólo tuvimos una última inmersión que nubló prácticamente las anteriores, no sólo no habíamos descansado, pues lo motores del barco hacía atractivamente imposible un sueño continuo, es que llegábamos a puerto sobre las 8:00 am. Y, como recordaréis nos comentaron que llegaríamos sobre las 5:00 pm, así que teníamos todo un día por delante, y nada del viaje estructurado. 
Aún nos demoraríamos algo más, tras llegar a puerto, había que sacar las maletas, despedirse de los compañeros, hacer la foto de rutina del grupo entero (obviamente, fueron varias fotos y varias cámaras), y al centro de buceo para solventar problemas técnicos (Cris tuvo un problema en la antepenúltima inmersión con su jacket) y finalmente al Coral Court Tree; dónde no podríamos hacer el Check in hasta después de las 14:00. 

Allí dejamos las maletas, tomamos nuestras mochilas y decidimos conocer algo más del norte de Cairns. Alquilamos un coche pequeño y amarillo para variar, en un local llamado Rent Mini Car; dónde un simpático y agradable Mitch nos dio todo tipo de  explicaciones posibles sobre el coche, el seguro, y el viaje que íbamos a emprender. 

Y finalmente salimos de allí, no sin antes explicarnos el maravilloso coche amarillo de tamaño reducido con el que tomamos rápidamente la Capitán Hook Highway y nos dirigimos hacia el norte, con un presagio de mal tiempo que se vislumbraba en pequeñas gotas que impregnaban el parabrisas de nuestro mini. La carretera circulaba por la costa, y aunque serpenteaba como herpetario en la hierva, las vistas eran de preciosas playas blancas, con fondo azul, en ocasiones, y blanco pardusca en la mayoría. La salida de Cairns y hasta bien avanzada el autopista era de fácil conducción, pero cada kilómetro aproximadamente se interponía una rotonda que obligaba a disminuir la velocidad, por lo que el viaje no se hacía con la rapidez esperada. Algunas paradas en lookout señalados, las menos, el pequeño vehículo iba comiendo camino en pos de su destino. 


El primer pueblo importante era Mossman, y en las cercanías se encontraba uno de los núcleos más importantes para el turismo, y uno de los sitios desde dónde se sale para conocer la Gran Barrera de Coral, su nombre Port Douglas;  sin embargo, las horas apremiaban y decidimos pasar de largo. 


Nuestra siguiente parada Daintree Village. Un pequeño grupo de casas alrededor de la vía principal formaban este pintoresco pueblo, pero antes de llegar a él, nos desviamos para realizar una pequeña travesía por el Daintree River.


 En un aparcamiento cerca del río ofrecían diferentes excursiones para conocer a los cocodrilos, pero nosotros nos decidimos por el Solar Electric Boat, por dos motivos principales: 1) era ecológico y 2) al realizar menos ruido el motor podíamos tratar de ver a estos escurridizos y mortales reptiles. Compramos nuestra excursión por 25 dólares/adulto, y con la posibilidad de volver a realizarla en el caso de que no viéramos al gran cocodrilo llamado Eduard (el gran macho alfa) de mas de 4 metros de largo, y con unos dientes muy afilados. 
Solo comenzar el tour en una de las orillas nuestro guía y piloto del ecológico bote ya identifico una hembra, y luego varios cientos de metros después pudimos apreciar otro. 


Tras introducirnos en un pequeño entrante del río nos sentimos en plena selva admirando las pequeñas estructuras de nidos en ramas, martines pescadores, pero las ranas y las serpientes por desgracia se resistieron. 
Cuando ya creíamos termina nuestra excursión, a lo lejos, y detrás del ferry que cruzaba entre la Daintree Village y el Daintree National Park, nos encontramos con Eduard, gigantesco y majestuoso danzando por sus dominios húmedos. Un buen tour, con gente amable y muy recomendable. 


Finalmente llegamos a Daintree Village, y nos paramos a tomar un merecido plato combinado de carne de canguro, cocodrilo y pescado local (barramundi), con ensalada tropical. Cuando recogimos aquel tremendo plato, con esas exóticas carnes y llenos de frutas (que si kiwis, piña, dos clase de melón, naranja normal, naranja sanguina, zapote, papaya); no sabíamos que era aquello, si un plato combinado, o lo combinado en un plato. Por que recordemos que aquí se sirve todo con ensalada y papas, así que también iba su tomate, lechuga, pepino y su papas. Si era un hermoso plato, y sí, estaba buenísimo. Hicimos acopio de lo caliente y del postre lo frío, una gran combinación, quién lo hubiera dicho.

Tomar el coche, y rápidamente ponernos en la cola del ferry para pasar al otro lado fue nuestra acción más inmediata. Se trataba de este tipo de Ferrys que se desplazaban de un lado a otro del río, guiado por unas cuerdas de las que se servían para desplazar la mole que cargaba con más de 25 coches en su lomo. 


Y nuevamente en carretera. Una de nuestras ideas era la de poder ver a un ave del Rain Forest, el Cassowarie. Un ave un poco más pequeña que un avestruz, pero más grande que una gallina, de pico negro, pero con cuello azul, cresta amarilla. Nos comentaron que si teníamos mucha suerte podríamos verlos; así que nos fijábamos con avidez en los dos lados de la carretera. 

En el transcurso del viaje, y visto que las temperaturas habían aumentado, decidimos tomar un helado. En una pequeña granja, existía la posibilidad de degustar helados de piña, de frambuesa, zapote negro (este último tenía un sabor que quería aparentar chocolate, pero teniendo chocolate para que tanto subterfugio). 
El camino se iba estrechando, y nosotros íbamos haciendo alguna que otra parada; en la playa de Cabo tribulaciones, y luego un hermoso recorrido entre los manglares para apreciar la flora. 


Poco tiempo después emprendimos la vuelta, y tras una breve parada para conocer Port Douglas, que básicamente consistía en hoteles, y aparthoteles de bonito y sofisticado diseño, y una gran avenida dónde se de gustaban grandes platos de productos del mar, no tenía otro atractivo. 

Llegamos a Cairs bien entrada la noche, y tras llamar a la recepción, y llevar nuestras pesadas maletas a la habitación, arrastramos nuestros cuerpos hasta un italiano cerca o al hotel y dimos buena cuenta de una pizza, una pasta con productos del mar y una buenísima panacotta de maracuya. El día había sido muy largo, nosotros teníamos que volver a madrugar, y dormiríamos o no si el aire acondicionado decimonónico nos dejaba. 





4 comentarios:

  1. Yo quiero probar esa panacota ummmm y la pizza y el plato mix ese jijiji qué tal esas carnes auctóctonas? Q grande ese cocodrilooo!
    Un besote ah yo vi el mini y me dije y Efrén va cómodo ahí? Jijiji
    Bsssss

    ResponderEliminar
  2. Bratrice.... El coche no era tan mini.... Pero fue el único q encontramos sobre la marcha porque ese no lo llevabanos reservado porque pensabamos q el crucero acababa por la tarde....
    Las carnes ríquisimas... Sobre todo el cocodrilo!!!!!!
    La pizza y la pasta rica rica pero el postre...mmmmmm mas rico aún!!!!
    Bsss

    ResponderEliminar
  3. Nefelo: Solo voy a escribir una cosa: ¡¡¡¡Panacotta de maracuyá!!!! º_º

    ResponderEliminar