Eran la siete la mañana….
Bueno eso la primera vez, por que la cama estaba tan calentita y nosotros tan cansados, que al final se convirtieron en las 8.30. Y lo cierto es que tampoco disponíamos de mucho tiempo para familiarizarnos con Perth.
Para nuestra sorpresa, sí estamos poniendo cara de sorpresa, era una ciudad diferente muchos coches y autobuses, peatones por doquier, el cielo azul intenso con esas nubes que dejan su rastro tras una noche de lluvia, un olor a nada… increíble, y sólo te se ocurría pensar: !sería ideal si estuviéramos de vacaciones¡, y …..!Estamos de vacaciones¡ somos dueños de nuestro tiempo…
La ciudad es acogedora, básicamente por su distribución y su manejabilidad, es la típica estampa que tacharías de “demasiado idílica”: calles limpias, ruidos escasos, viandantes educados, clima rabiosamente perfecto, combinación entre arquitectura clásica y moderna equilibrada: que pensabas ; !que bien iría aquí una catedral bajo estos rascacielos modernos¡, un paso más allá te encontrabas con una reformada; que se te ocurría: !pues con el buen día que hace los niños debería dar una clase al aire libre¡; y a la vuelta de la esquina sobre el césped frente a la corte unos niños aprendiendo historia; que alardeabas: pero no tienen historia, ¿dónde esta el medievo?; y allí oculta a las miradas un callejón (como el callejón Diagón de la novela Harry Potter ) con una reproducción de la Londres medieval dónde entre diversas galería encontramos una pintoresca cafetería (London Court Cafe) dónde hicimos gala de un estupendo desayuno, energizante para el resto del día.
A Perth volveremos, así que esperamos nos descubra más de sus encantos; pero hemos de volver al aeropuerto para nuestro viaje al norte, destino Paraburdoo.
El viaje rápido (1h y 30 minutos), la gran mayoría hombres uniformados, pero desconocimos el motivo. Vistas áreas impresionantes, viendo como cambiaba la orografía y disminuía la flora, hasta que los áridos conformaban parajes desérticos con valles y montañas con vegetación escasa.
El aeropuerto de Paraburdoo, lo podemos denominar rústico, tiene de todo, pero todo es lo indispensable para llamarse aeropuerto,
es decir, tu te bajas de la escalinata, te diriges a unas rejas, hay un lugar a la sombra por si quieres esperar, o si no ves como a unos 10 metros descargan tus maletas, las lleva el transportin, abren una verja y luego te dejan pasar para que las recojas;
vamos que poco mas facturas tu sólo (no disculpa eso ya lo hicimos, no hay mostrador solo autofacturación),
bueno pues te sirves el refrigerio y llevas el avión, eso si, todo con extrema limpieza y orden, vamos como en España.
es decir, tu te bajas de la escalinata, te diriges a unas rejas, hay un lugar a la sombra por si quieres esperar, o si no ves como a unos 10 metros descargan tus maletas, las lleva el transportin, abren una verja y luego te dejan pasar para que las recojas;
vamos que poco mas facturas tu sólo (no disculpa eso ya lo hicimos, no hay mostrador solo autofacturación),
bueno pues te sirves el refrigerio y llevas el avión, eso si, todo con extrema limpieza y orden, vamos como en España.
Tomar nuestro 4x4 en el aeropuerto nos dio otra vida, teníamos un nuevo destino una nueva aventura,
aunque evidentemente le doy énfasis y dramatismo, si lo simplificas es poca cosa, toma el 4X4 , llegas a Tom Price compras en supermercado Cole, y te diriges al Karijini National Park; pero como me gusta enredarme diré:
aunque evidentemente le doy énfasis y dramatismo, si lo simplificas es poca cosa, toma el 4X4 , llegas a Tom Price compras en supermercado Cole, y te diriges al Karijini National Park; pero como me gusta enredarme diré:
“Sin dudas los paisajes abrazaban nuestro 4x4, mientras las ruedas comían kilómetros y kilómetros asfaltadas por el ansía del descubrimiento, no habían coches, no habían personas, tan solo una tierra roja como la sangre salpicada de por arboleda reseca como almas queriendo escapar del calvario. Nuestro destino estaba claro, pero no nuestra acciones. La música salpicaba el interior de la armadura que soportaba nuestros cuerpos acelerados, mineras el aire tibio nos recordaba la soledad de nuestro desértico paraje. Una estación de servicio, unos camiones marcados por la febril actividad de hombres con los rostros tan rojos como la tierra que los vio nacer, alertaban de la llegada a la población de Tom Prince".
Tom Prince, es una ciudad construida con un fin y no un fin para sus habitantes; es un recurso, un reportaje para los hombres de la mina Rio Tinto. Allí entre sus lánguidas miradas nos infiltraos en uno de sus comercios, “Coles” por nombre, y nos aprovisionamos de unos básicos para afianzar nuestro matutino recorrido. El hambre tocaba a nuestras puertas, pero no era fácil en este territorio conseguir un lugar donde degustar un buen manjar para un viajero cansado, tras preguntar y conocer los alrededores, sólo habían dos opciones, ir a la taberna frecuentada por aquellos cansados y ocupados obreros o seguir nuestro camino evitando la perdidas de la visión por el ocaso solar.
La última opción nos llevo a recorrer más de 49 kilómetros e ir adentrándonos en la oscura noche y el inhóspito parque, sin embargo las temperaturas fueron descendiendo y dando lugar a un benévolo clima nocturno. A nuestra llegada al Eco Retreat, un sobre con la palabra “CRESPO” y un letrero de “CLOSED”, nos daba la bienvenida.




Ay madre cerrado? Termina bien el capítulo....espero q esa compra en el Cole abasteciera esos 50km.....yo no sé porqué pero al leer río Tinto me sonó a algún libro...
ResponderEliminarSeguimos leyendo..
Pues si mi niñita...cerradito, tanto el centro de visitantes como el restaurante....y cuando llegamos la recepción del hotel cerrada también...justo vimos a una chica dentro y tocamos la puerta...nos abrió y explicó que nos habían dejado una nota, pero que mañana haríamos el check-in....así que nos tocó hacernos unos sandwiches de cenita (subiré ahora la una foto al final de esta entrada.)Besos
Eliminarme encanta, esos sudorosos mineros mirando con asombro esos cuerpos envueltos en esa maquina de hierro y musica a todo volumen, la mezcla de iglesia y edificio moderno me ha parecido chulisimo, la pregunta es; habia chuches y regaliz en tan pintoresco supermercado?
ResponderEliminarPues mi querido morfeo...debo de confesar que muchos de ellos estaban de MUY buen ver...a pesar del polvo acumulado...jajaja
EliminarEn el super habían chuches...ahora de regaliz....no te se decir....en otro en el que entramos otro día (peligro....ya confundo los días...y no llevamos ni una semana!!!!) habían nubes rosas....que ricasssss
Nefelo: Calles limpias, ausencia de ruidos, viandantes educados,....; efectivamente Perth no es España.
ResponderEliminarNo nos podéis dejar con la intriga del "Closed". Espero que en la siguiente entrada nos contéis cómo acabó la noche. Sigo leyendo.
Joaqui.....en el comentario de Roja...escribí como acabó la noche....jejej y acompaño a la entrada una foto de nuestra nutritiva cena...Besitos
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